lunes, febrero 18

Pido perdón

Amar a un poeta es permitir la inevitable aflicción, estocada que causa el ingenuo egoísmo del que fue condenado melancólico desde la seña misma de su concepción. Amar a un poeta es morir con cada palabra escrita por su puño, el mismo que se rompe a sí, derrumbar la fé cuando el sonido del silencio es mas fuerte que el sabor de la presencia, significa abandonar el puerto y aventurarse a la tempestad del alma insolente y furibunda, alma que olvida la existencia del infinito para derramarse en cuerpo vacuo, desconocido y comprado.

Amar a un poeta es besar durante el ocaso un inerte cascarón que oculta secretos que anegan podredumbre y miseria, que se alimentan de los asomos indiscretos al mundo y al hombre; pues el poeta es un ser que si sufre, calla; si rie, calla; si odia, calla; y si ama, calla más; para luego confesarse medio ebrio, medio loco ante las miradas pérfidas de la hoja nívea y de la bruna pluma que se casan y se divorcian mientras se rasgan y se desgastan.

Miento un poco tal vez, miento para asustar al que mira...
Sin embargo, sábete que mientras tu mano intenta acariciar esa piel, ésta es pergamino de la vida imaginaria, sudario de la enfermedad incomprendida, diana del ardid del mundo...
Sin embargo, recuerda que mientras tus labios buscan el néctar dentro del húmedo algar de ese cuerpo, estos labios ajenos son receptáculo de los márgenes arrebatados al deseo que se añeja por capricho, por soberbia, por lujuria, y que en tan pocas ocasiones representas tú; pues tú te obsequias ansioso en frenético afán de conservar el esquivo espíritu, que si bien desea mucho, siempre desea lo que le es prohibido.

¿Aún insistes amar al poeta?
Platícame ¿cómo soportas las noches que compartes la cama con un ser que abraza en sigiloso susurro la pena de vivir el espíritu aséptico del que vive y muere solo en sí mismo, impotente?
¿cómo te mantienes en pie despues de ser derrumbado ante la mirada pérdida del que te mira y no te ve?
Y no pregunto porque el poeta no te ame...
Sino porque no te ama con la misma correspondencia.
Sino porque te ama a su manera.
O porque te ama igual que ama la tibia caricia del viento, igual que ama la imagen de la madre que protege al crío, igual que ama la noche cuajada de estrellas, igual que ama a hembra y varón, a infante y anciano, a la vida y a la ausencia de esta, y solo eres uno mas que le comparte.

Yo desespero cuando pienso en amar a éste poeta, pues no soporto la cruel idea de tener que entregarme al harén de sus volubles pasiones, de ser uno entre tantos y al fin no ser nadie, de tener que castigar la certeza del perfume barato y ajeno que baña sus cabellos... yo muero al tener que imaginarle copulando con fantasiosos seres mientras bebe callado un té a mi lado, para luego parir palabras... esas pequeñas bastardas que le amurallan tan lejos de mi seno, seno que se marchita ante la inminencia de la vasta soledad...

Pero yo soy sólo yo al fin.
Sólo soy aquel que en sus desvelos busca lo del mundo oculto, que profana los divinos secretos, que se mancilla con el sucio deseo de todo poseerlo para luego vomitarlo escrito; yo soy aquel que busca recrear al hombre de la primigenia arcilla que cuanto forma hace existir...
Yo soy un poco culpable...
Pero, ¿aún sostienes amar al poeta?
Porque si es así, te pido anticipado indulto por todo aquello que te voy a herir.

miércoles, enero 30

En peligro de extinción

No hay una palabra apropiada para comenzar a escribir en esta ocasión.
Ayer

Es el primer post de este año, debería ser fabuloso, sin embargo y a pesar de tener el sentimiento estúpido de compromiso a postear, lo he tratado de postergar hasta lo inevitable...
Hoy confesaré que me siento vieja, de hecho comienzo a considerar la posibilidad de que forme parte de una especie, como bien anuncia el título de este post, en peligro de extinción.
¿Acaso hay un motivo concreto para sentirse tan pesimista al respecto?
Hace algunos años, solía tener la esperanzadora idea de que algún día mi capacidad cerebral iba a ser suficiente para ponerme al corriente en la avanzada científica-tecnológica-social-política, etc..., sin embargo hoy con apenas veinticuatro años encima, sin un título universitario ni deseos de obtenerlo, en espera de un bebé en los próximos meses, desempleada, y bastante agripada, yo diría que no creo lograrlo.

Dejé de sasistir a la Facultad porque tenía ataques de pánico, sentía miedo a entrar al aula,después comencé a experimentar un sentimiento de absurdo respecto a la vida universitaria; me sentí parte de una representación burda y de mala calidad; fue entonces que comprendí que aquellas cosas que me retenían en ciertos lugares habían desaparecido, fuimos víctimas de la predación incontrolada de las nuevas generaciones, y de la desesperación de la vieja generación por sentirse joven.

Y allí me quedé yo de pie, admirada de ver tantas buenas cosas desvanecerse y desaparecer en el aire mismo sin dejar rastro, la única huella de su existencia quedaba en mi memoria, la cual parece que también pierdo inexorablemente.

Desaparecí pues del radar estudiantil y decidí refugiarme en los viejos vicios, me dediqué a jugar con mi consola hasta ahogarme en la ciénaga de mi mediocridad como videojugadora, comprendí que había cosas que no estaban diseñadas para que algunas criaturas nos adaptaramos.
Mi siguiente escondite y donde pensé que estaría a salvo de la debacle, fue el internet, donde a pesar de hallar círculos de personas que defendían valores imprescindibles para la conservación de la sociedad humana, descubrí asimismo que dichos valores forman ahora parte de un estatuto cáduco y aparentemente insensato para la nueva sangre, sangre que usa términos como twittear, menearlo, hoygan, feedbackeros, etc... ya era complicado cuando tuve que aprender a bloggear y a postear...

Ahora

Hoy tengo 28 años... sigo siendo una marginada, márgen el mundo y yo fuera de todo límite.
Incontrolable, herida, iracunda, frágil.
La vida se simplifica en cuanto al lenguaje y las costumbres, pero su sentido se complica y me aturde incesantemente, incansablemente, hoy también, igual que ayer, quiero renunciar.
Aún me pregunto si alguien, en algún lado, piensa en mí.

martes, diciembre 25

Un día de estos

Un día, no muy lejano, me voy a hartar,
voy a bajar los brazos y no volveré a levantarlos.
No imploraré más clemencia al cielo,
ni más compasión a los hombres.
Me quedaré sin Dios,
renunciaré a mi tierra,
emigraré al fin del mundo,
volveré mi patria el segundo que ya murió en el tiempo.

Me dejaré caer en el margen de un libro,
esa página que no tuve imaginación para escribir.
Me secaré en ese desierto sin mesías;
moriré en la última lágrima que escape de las cuencas de mis ojos,
me haré de sal, me derrumbaré, seré piedra,
luego polvo y el aire borrará mi huella.

Me extinguiré y mi nombre se perderá.

Un día, me cansaré de soñar con el abrazo que llega sin ser requerido
con el beso que baña los labios sedientos de calor
un día renunciaré a la esperanza de tener un rincón de Edén
me olvidaré de que quise volar y caí como Ícaro de plomo.

Ese día quizás pruebe un mendrugo de paz,
pagando el precio de renunciar a mi fé en el hombre.

lunes, diciembre 17

Como decía Anthony Quinn: La misma vida te dirá

Supongo que debe haber dicha en el mundo y paz en el corazón de los hombres.

Supongo también que será una Feliz Navidad.

Asumo que el amor inundará nuestros hogares.

Yo sólo deseo que nunca dejemos de soñar;
porque "los sueños ponen más valor en el corazón".

Para aquellos que no tendrán una Feliz Navidad, para aquellos que no pueden alcanzar la dicha y que la paz les está prohibida, para ellos que se percatan de cuanto amor nos hace falta, les deseo que nunca se atrevan a dejar de soñar y que sigan sus sueños a donde ellos los lleven.


Yo estaré ahí.

Daly

lunes, noviembre 12

Respuesta directa a una invitación indirecta

¿Debería tomarme el tiempo o la molestia en reflexionar como sería mi mente si fuera una morada?

¡Ja! definirse es poner límites, y eso es saludable de vez en vez, hoy mi morada es como el castillo vagabundo del mago Howl que deambula por los paisajes inspirados en "What dreams may come", mientras Louis Armstrong canta desde una torre... Mañana tal vez sea un faro solitario en una isla desconocida para los cartógrafos, desde donde puedo tener una vista maravillosa, atardeceres de ensueño y la maravillosa brisa marina...

¡Ah! como sea, mañana será otro día, hay maravillas por doquier para completar o regenerar la arquitectura de mi morada pensante.

Un beso para el que sugirió este post.

sábado, octubre 27

A sabiendas de...

que me siento infinitamente sola (mientras imagino el infinito tratando de ser enmarcado con la plumilla de esta servidora, mientras se dedica a corretear un segundo que se desplaza a la velocidad del tiempo sobre el espacio, dando como consecuencia que la línea sea otro espacio y un nuevo punto de partida para contabilizar lo infinito... y nadie me ayuda en esta heroica labor)

Y con lo anterior bien delimitado escribo:

[Gallad de pie junto a mi, susurrando lo que debiera estar en este mensaje, sin embargo ambos sabemos que no suelo obedecer; por tanto, anoto lo siguiente]


Aún a pesar de la exacerbada humanidad que se descubre en cada contorno, línea, simulación de sentimiento, hay una manía anacrónica de objetar a la vida.

- Que si respirar es inútil
- Que si comer y dormir son actividades que debió haber superado la evolución hace tiempo
- Que asistir a los rituales y convenciones sociales de esta cultura (que sólo confirman lo cerca que se encuentran de un estado primitivo y salvaje y lo lejos que se halla el concepto de 'civilización') es una auténtica pérdida de tiempo.


En resumen, soy un cáncer de toxicidad comprobable, con un grado de inteligencia en la actualidad sujeto a discución, con una conciencia inexorable y con un ente designado a mi custodia... que mira y ya no ve nada nuevo, lo único interesante se encuentra en su propia mente, y aún así siento aprecio y empatía por determinadas criaturas...

La vida sobra en los días largos y sin mucha ocupación, y con todo eso todavía hace falta tanto tiempo para tener conciencia sobre el número de matices que puede distinguir el ojo humano en una velada a media luz o para clasificar e identificar el monto total de sensaciones que dos cuerpos desnudos pueden producir entre ellos durante el acto sexual.

martes, septiembre 4

Marginada

La fragilidad que se extingue
desaparece lentamente
y se desdibuja en este horizonte.

¿Qué es lo que piensas mientras miras
impasible el paso de los sagitas segundos
sobre mi piel de satín?

Mirar, expectar y sin querer
comenzar a trazar los contornos de una historia,
el deseo colorea los espacios lánguidos;
o bien:
Inspirar los nuevos márgenes del mundo.

¿Qué es lo que tú piensas mientras te ves
en mi rostro de espejo?

El silencio ensalza y corona este instante,
donde una noche se viste de desconsolada esperanza
y camina pisando sin rumbos, de carmín,
de piel desnuda que late temblorosa
bajo la lluvia artificial que me acaricia
para calmar las ansias de una noche,
noche de sencilla y anhelante soledad.

Margen tú
y yo
fuera de ese límite.